Alta Costura
La entrada de un nuevo siglo provoca la consolidación de uno de los cambios más importantes producidos a finales del siglo XIX en el universo de la moda: la Alta Costura
La Segunda Guerra Mundial recalcó la aparición de un tipo de moda denominada como “hecha a medida” , que como su propio nombre indica, se trata de aquella realizada únicamente para un particular. Estas prendas gozan de una gran exclusividad porque si algo las caracteriza es, a parte de un trato más personalizado del consumidor, el número reducido de ejemplares que se crean.
A principios de siglo, las casas de alta costura vestían a la mitad de mujeres del mundo, aunque ese éxito perduró tan solo hasta la década de los 60 debido, sobre todo, al nacimiento del prêt-à-porter.
Hoy en día este tipo de moda sobrevive gracias a otros complementos que alcanzan un número de ventas y se convierten en los verdaderos salvadores de la marca. La alta costura sólo puede vender por los beneficios de vender su imagen de firma y, por tanto, su identidad. No hace moda sino la función de reproducir su propia imagen de marca eterna, singular, única... Ya no vive en la actualidad, son obras de arte que no parecen tener ninguna pretensión comercial (moda como elemento de museo).
Este hecho se produce porque la moda actual deja de estar ligada al lujo supremo. El lujo deja de ser la encarnación privilegiada de la moda. Además es también debido a una cuestión económica: la alta costura no puede rivalizar con los precios del prêt-à-porter, que es el máximo inspirador de las tendencias del momento.
Pero, aunque la moda de alta costura haya dejado de establecerse diariamente, sigue teniendo una gran repercusión en nuestros días: lo que hoy se traduce como prendas espectáculo de desfile. Es evidente que la mayoría de las prendas que muestran los diseñadores vigentes en cada una de sus colecciones, no tienen un carácter comercial, sino que tratan más de exaltar y llamar la atención a los individuos que tener un carácter funcional. Funciona como escaparate simbólico y publicitario para conceder prestigio a los productos de su propia marca, sino por qué de esas prendas imposibles de llevar a las que estamos tan acostumbrados a ver en los grandes desfiles de moda actual?
Parece que nos sigue sorprendiendo ver el éxito de las extravagantes creaciones de un don nadie considerado como un influyente e importante diseñador en este mundo. Pero, si con esto busca destacar y llamar la atención, lo consigue, además de reconocimiento, repercusión y éxito.
